Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor de garganta. Se transforma en nostalgia, en destiempo; en debe, en deuda, en asignatura pendiente. Las palabras no dichas se transforman en insatisfacción, en tristeza, en frustración. Lo que no decimos no muere, nos mata. Se transforma en trauma, en veneno que mata el alma. Lo que no decimos te encierra en el pasado y se transforma en herida abierta.
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