martes, 20 de julio de 2010


Santo pecado conocerte. Santo pecado preguntarte si viajas sola por la vida, si aceptas de inquilino entre tus brazos a este pobre pecado abandonado, abandonado. Santo pecado fue besarte. Santo pecado hacerme adicto al brillo que disparan tus ojos, a tus manos investigando todo, al ruido que haces cuando consigues el milagro, el milagro. Santo pecado es el deseo. Santo pecado tus caderas y el vértice cálido y siniestro, archivo de mis fantasías, tan cerca siempre del cielo y del infierno, y del infierno. He tratado de encontrar la analogía para ponerle algún nombre a este caos que has causado que me gusta y me fastidia y me ha dado por llamarle solo. Santo pecado, santo pecado. Si me das una razón para estar vivo, ¿por qué después das dos para estar muerto? Y grito que es un santo pecado, santo pecado. Si construyes paraísos por un reto ¿por qué después me avientas al infierno? Y digo que es un santo pecado, santo pecado... santo pecado conocerte. Hoy sumo sueños a mis dudas, hoy resto besos a mis ganas, hoy vivo al filo de la nostalgia, hoy tengo heridas como estrellas, hoy sueño mientras te extraño... como olvidarte, olvidarte. Mentiras que te creo, verdades que te inventas. Santo es el coraje y pecado es el delirio de quererte para mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario